Este domingo colombianas tienen una cita con la historia

Este domingo colombianas tienen una cita con la historia

Por Juan Arenas

 

¿Exagerado? ¿Cliché? ¿Repetido? Quizás el título de este escrito reciba no solo estos, sino otros tantos calificativos, pero ¿qué hacemos si es verdad? Lo relevante ahora pasa por la decisión que tomen ustedes mujeres este domingo 26 de agosto. 

Una fecha en la que se conmemoran 64 años de la promulgación del acto administrativo número 3 de 1954, que dio lugar a la posibilidad para las mujeres de elegir y ser elegidas. Una fecha memorable que coincide, notoriamente, con el desarrollo de una inédita Consulta Anticorrupción.

Una consulta que, más que lanzar siete preguntas entorno al flagelo sociocultural que representa la cultural de la ilegalidad sintetizada en la palabra corrupción, permitirá, si así lo deciden ustedes mujeres, preguntarse durante la contienda electoral cuál es el rol que desean jugar en la constitución del futuro de nuestro País. 

Cliché también es repetir, por enésima vez, que ustedes representan el 51% de la población nacional. Esa mayoría absoluta que podría determinar el camino que seguirá Colombia, si así lo deciden. Sin embargo la indiferencia y la incredulidad siguen siendo motivaciones importantes para no asistir a las urnas, lo cual no deja de ser lamentable. 

Y es que me resulta inevitable no imaginar lo qué hubiesen pensado aquellas mujeres que hace poco más de seis décadas decidieron sacrificarlo todo, con el único propósito ganar el derecho de ser reconocidas como sujetos políticos íntegros, si supieran que su lucha no yace en la memoria de muchas colombianas, a las cuales la indiferencia pareciera configurarse en el más certera (y fácil) de las salidas, soportadas en ingenuos “argumentos” como y eso para qué si no cambia nada. Una escueta, pero contundente afirmación, que si aquellas mujeres de antaño hubieran querido acoger, quizás en la actualidad hoy seríamos los hombres los que seguiríamos ostentando el derecho exclusivo de elegir y ser elegidos.

Cuánto no lucharon ustedes mujeres para ser escuchadas, como para darse el insulso lujo de callar en el momento que su Nación las convoca. No sé, habrá quien diga que hace parte de su autodeterminación, y eso tendrá que respetarse, pero indudablemente hay un deber de por medio, una oportunidad histórica que anhelo no van a desechar. Voten SI, voten NO o dejen en blanco el tarjetón. 

Solo así honrarán a quienes posibilitaron que en democracia fueran valoradas. Este domingo ustedes deciden si con sus acciones, con su voto, continúan haciendo eco de su dignidad y su libertad, porque el sometimiento a la voluntad de “los otros” jamás tendría porque volver a ser una opción.