Nosotras y ellos

Nosotras y ellos

Laura Valentina Cardona Correa

Voy caminando sobre la acera y en sentido contrario al que voy un hombre pasa justo a mi lado, como si fuera su derecho me mira, “¡qué rico, mona!”, me dice. “Gas, qué asco”, le respondo, y como si yo no tuviera derecho, comienza a insultarme mientras sigo mi camino.

No hay día en el que un hombre no me diga algo cuando salgo a la calle. Y no soy yo, son ellos. Con la ropa que sea, con o sin maquillaje, acompañada o no, en el centro, en belén, en Poblado… no soy yo, ni cómo camino, ni por dónde ando, ni cómo me visto. Son ellos ¿falta de educación, cultura machista, normalización de las violencias contra la mujer? Quizá todas las anteriores.

“Tenía que ser mujer”. “Mona mamacita”. “¿Va a salir a la calle así vestida?”. “huy, qué rico mona”. “Calladita se ve más bonita”. “Los hombres en la calle, las mujeres en la casa. “Si como camina cocina…”. “Si te pega es porque te ama”. “Seguro ella se lo buscó”.

Crecemos y estamos permeados por una cantidad de estereotipos de género que inconscientemente influyen en nuestra forma de ser, de pensar, de actuar ante el otro y lo otro, y por ello, hemos normalizado o naturalizado tipos de violencias contra la mujer y otras acciones cotidianas que sí son violentas o irrespetuosas hacia nosotras.

En el primer semestre del año 2018, la Fiscalía General de la Nación tenía 1147 investigaciones abiertas por violencia de género, entre las que se incluyen las relacionadas con delitos de violencia intrafamiliar, delitos sexuales y lesiones dolosas, constreñimiento, de las que se generaron 66 condenas. Sin embargo, el acoso callejero, por ejemplo, no está tipificado como delito, entonces no es sancionable ante la ley, igual que los piropos en la calle o los comentarios morbosos, estos no son ilegales y en el código penal no están nombrados como delito. Las mujeres no nos sentimos seguras al salir a la calle, salir y soportar los comentarios, los silbidos, las miradas morbosas que lanzan sobre nosotras, y es lo “mínimo” que puede pasar.

Compartir memes sexistas, en los que se burlan de las mujeres solo por ser mujeres, o por los estereotipos que envuelven su rol dentro de la sociedad, también es un acto irrespetuoso.

Comentarios como “conduce como mujer, juega como niña, las mujeres no sirven para eso”, también son frases que violentan la integridad y ponen en duda las capacidades, logros y méritos de las mujeres, viéndolas como un ser inferior, o desigual al hombre, y no es así.

Este tipo de comportamientos son cotidianos y son visibles pero naturalizados en nuestro entorno, aunque sí nos disgusta, nos incomoda, nos molesta y sí nos sentimos violentadas. Son acciones, actitudes y comportamientos que a veces inconscientemente realizamos y son violentos, sexistas, o promueven estereotipos de género, incluso, nosotras las mujeres también lo hacemos, y no son ellos, somos nosotras. Juzgar o demeritar el trabajo de otra mujer por cómo se ve. No respetar nuestro propio cuerpo o el de las demás. Criticar a otra mujer por ser madre cabeza de hogar o madre adolescente, ¿falta de educación, cultura machista, estereotipos sociales en las que nos vemos envueltas? Quizá todas las anteriores.

Existen muchos grupos sociales, colectivos y movimientos trabajando en pro del respeto hacia la mujer y por sus derechos. Desde la rama judicial se está promoviendo la campaña Yo Respeto a las Mujeres, un proyecto fomentado y realizado por El Colegio de Jueces y Fiscales del Distrito Judicial de Antioquia, el Comité Seccional de Género de Antioquia, la Secretaría de las Mujeres de Antioquia, la Mesa Departamental para Erradicar la Violencia contra las Mujeres del Departamento de Antioquia, junto con el apoyo de estudiantes de la Universidad de Medellín y el colectivo “Las Berracas de la 13”, de San Javier, que buscan generar un cambio desde la rama judicial en el trato, comportamiento y atención hacia las mujeres.

Yo respeto a las mujeres es una iniciativa que involucra no solo la rama judicial, sino que invita a toda la ciudadanía a cumplir sus retos: abstenerme en reproducir en las redes sociales chistes, memes o cualquier tipo de comentario machista o sexista; Aceptarme, respetarme y amarme tal y como soy; Respetar el cuerpo y la apariencia física de las mujeres; Respetar la integridad física y psicológica de todas las mujeres; Resaltar y expresar a dos mujeres sus virtudes personales; Y esto por 30 días.  

Es necesario tomar consciencia de este tipo de comportamientos, nosotras y ellos. Nosotras debemos trabajar y procurar ser reconocidas por lo que verdaderamente somos, por lo que podemos hacer y las capacidades que tenemos; debemos defender nuestra autonomía y respetarnos entre nosotras como mujeres. Ellos deben ser conscientes de que no somos menos, que podemos trabajar juntos, que no somos un objeto o un cuerpo y que, al igual que ellos, somos importantes para el desarrollo social.

Este es un reto para todos y todas en este departamento. Yo respeto a las mujeres porque me respeto a mí misma y quiero que me respeten, ahora soy más consciente de ello y de mis acciones. Esto debe ser una tarea diaria de todas y todos.