Relatos de una Publicista

Relatos de una Publicista

Por Paula Pulgarín

 

La Pulga… y los que me conocen personalmente antes de saber mi primer apellido dicen, ¡claro! por bajita, chiquita, pequeñita, chaparrita y demás terminados en ita, pero es cierto aplica en todos los sentidos y suena hasta casual y divertido pero se debe entrar al formalismo y presentarme cordialmente, soy yo Paula Andrea Pulgarín (tienes el apodo perfecto) Hernández y como suelo definirme generalmente, soy una publicista de profesión y creativa de corazón, feliz y locamente apasionada y madre de #MariaAntoniaMiFelicidad, mi polo a tierra. 

… Y es que uno mientras está estudiando publicidad, se hace el imaginario de salir a laborar en grandes empresas como Google, Coca Cola, Apple y n mil grandes marcas que han idealizado nuestra profesión, y ya nos soñamos creando grandes campañas publicitarias, aquellas que generan una alta recordación en los consumidores y pasan del top of mind al top of heart de las personas; y sin generalizarlo ni estigmatizarlo pues hay quienes su mayor retribución es la consecución de grandes premios y galardones que los posicionan como excelentes creativos y estrategas en el ámbito del pensamiento inventivo, innovador y persuasivo, yo fui encontrando otra misión y otro lugar indicado en medio de este quehacer sumamente comercial, que en otros entornos funciona igual o mejor que en la difusión de un producto o servicio. Y es acá donde entramos en materia y es propicio marcar la distinción y recordar la definición de los términos publicidad y propaganda, en ocasiones tratados como sinónimos pero que sin duda alguna revisten de particularidades y diferencias. 

La publicidad como lo define William Bernbach, un reconocido publicista estadounidense “La publicidad es básicamente persuasión, y la persuasión no es una ciencia, sino un arte" y un arte enseñado para hacer difusión de un producto o servicio cuya finalidad es atraer compradores y/o usuarios, encaminada en las 4 P's (producto, precio, plaza y promoción) del marketing con una finalidad principalmente comercial, en la cual pueden determinarse un sinnúmero de actividades y técnicas para promover un consumo o una venta entre los mal mencionados anuncios, medios atl y medios btl, branding, publicidad offline y online, merchandising, etc, etc. Seguida de la definición de la propaganda con un objetivo algo más complejo pues busca captar adeptos o influir en la actitud e ideologías de las personas, buscando que adopten o se adhieran a un determinado grupo o creencia, y hago enfásis en un objetivo algo más complejo ya que no da igual cambiar un hábito de compra, de uso, renovar o cambiar ciertos elementos tanto tangibles como intangibles de un bien o servicio, o una marca, que cambiar cuestiones políticas, ideológicas, religiosas e incluso comportamentales que han sido toda una transición entre la cultura y la sociedad en la cual habitamos, nos criamos, crecimos y fuimos adoptando ciertas maneras de ver el mundo y asumir las verdades de nuestro entorno. Es allí donde encuentro desde mi profesión un quehacer que me toca las fibras de mi ser y de cuestionarme cómo con mi labor no solo aprendo a abrir más mi espectro y absorber conocimiento en pro de muchas personas más que pueden impactarse con lo que hago, si no de realmente reconocer cómo con mi labor es de persona a personas, con una vida, con una historia, con un propósito, con un ser y podría introducirse el término de marketing social donde por naturaleza los seres humanos necesitamos comunicarnos y entendernos dentro de una sociedad, donde al pasar del tiempo hay aspectos que se cuidan, predominan y valoran más como lo es la convivencia, buscando una transformación más profunda y planteándolo como una forma diferente de hacer marketing que busca una evolución de la sociedad hacia un bienestar común, como lo indicaban Kotler y Zaltman, el marketing social como un concepto revolucionario en el cual la organización debe plantear sus esfuerzos y acciones encaminados en las necesidades, deseos y reales intereses de sus comunidades, no dejar nunca de lado que los que generamos comunicaciones, contenidos, desarrollos gráficos y demás, le estamos hablando a personas en la búsqueda de que sus condiciones se mantengan o se mejoren, en su individualidad y en sociedad. 

Todo esto para indicar que nuestra profesión revestida de la más inmensa subjetividad, infinitamente competitiva, pero con la flexibilidad absoluta de convertir lo cotidiano en extraordinario, nos abre una considerable ventaja para inmiscuirnos en un tema tan complejo pero tan bonito y gratificante de transformar las vidas de millones de mujeres antioqueñas, aquellas a las que no es de su interés ni está dentro de sus alcances el conocer el detrás de cada diseño, de cada campaña, de cada ¨quemada de neuronas¨ en el buen sentido de lo dicho, pero que son quienes están siendo impactadas por una labor diaria de aprendizaje recíproco, en el cual el conocimiento de sus condiciones es lo que nos hace aplicar una premisa dictaminada por David Ogilvy uno de los nombres y hombres más famosos en la publicidad donde nos decía que "Si intentas persuadir a alguien de hacer algo, o comprar algo, deberías utilizar su lenguaje, el lenguaje en el que piensa", y es en el lenguaje de las mujeres antioqueñas en el cual debemos entendernos para lograr una comunicación publicitaria, de carácter persuasivo, con la intención y el interés de concretar causas sociales, en mejoras de un desarrollo comunal y donde encuentro las mejores herramientas e inspiración para alimentar mi alma creativa y mi curiosidad por seguir generando buenas ideas que me retan personal y profesionalmente y aportan un sentir, un creer y un crear diferente de ser una publicista que también padeció cuando decían propaganda en lugar de comercial y que aprendió que el cliente no siempre tiene la razón, pero cuando de relaciones y de cambios sociales se trata, cada individuo tiene la razón desde su verdad, su contexto y su visión del mundo, en este mundo de variedades y placeres como lo sustenta aquel esplenderoso refrán, pa´los gustos, los colores.