Saber Escuchar

Saber Escuchar

                Lo que define la relación de padres-hijos, es la capacidad que tenga mamá/papá de establecer una conexión, de crear un vínculo de contacto real, y uno de los factores principales en el establecimiento de ese vínculo es la comunicación. Por medio de la comunicación, nos conectamos, nos encontramos y convivimos; por lo tanto una comunicación real, facilita el desarrollo de un clima familiar positivo y promueve con asertividad la resolución de los conflictos.

            “Saber comunicarse es un arte, comprendiendo este arte como no solo el saber decir pero por encima de todo el saber escuchar” (Kohatsu, 2009) En la medida en que mamá/papá aumenten su capacidad de escuchar atenta y abiertamente, el vínculo de contacto con los hijos se fortalecerá, ya que transmitirán respeto, comprensión y aceptación. Hemingway dijo: “se necesitan dos años para aprender a hablar, y sesenta para aprender a callar”.

            Cuando papá/mamá permiten que el hijo hable, se ejercita el respeto y la tolerancia; pero lo más importante es que en ese espacio de “permitir hablar”, se sepa escuchar atentamente, con el deseo de captar lo que se quiere transmitir; esto es lo que permite que se pueda llegar a un nivel adecuado de comprensión y aceptación dentro de un espacio de convivencia.

            Pero, ¿cómo aprender a escuchar?, comparto con ustedes 7 reglas básicas para aprender a escuchar:

 

  1. Mira a la cara: establece contacto visual con tu hijo. Deja a un lado lo que sea que estés haciendo y fija la mirada en él. El solo hecho de fijar la mirada transmite la idea de que te importa él como persona, y lo respetas, así como el mensaje que él quiere transmitir.
  2. Cuida tu postura: la postura es significativa ya que con ella manifiestas interés. Si tus brazos están cruzados envías el mensaje de que estas negada a escuchar realmente, así como si estas rígida envías el mensaje de no ser flexible ante lo que escuchas. Así que procura mantener una postura relajada.
  3. Revela con tus gestos: que tienes interés en lo que escuchas, pero sin exageraciones. Mueve tus manos, toca a tu hijo, sonríe, entre otros.
  4. Haz preguntas: pero no preguntas incriminatorias, ni que hagan sentir a tu hijo que lo juzgas. Sino preguntas sensatas, corteses y oportunas.
  5. No interrumpas ni contradigas: deja que tu hijo se exprese, no finalices las oraciones por él, no le digas “te lo dije” de buenas a primeras. Deja que exprese lo que siente o piensa, su opinión al respecto y luego tomate el tiempo de encauzar correctamente lo que te expresó.
  6. Haz uso de frases apropiadas: acompaña la actitud de escuchar con frases como: “entiendo”, “puedo ver que eso te molestó/ agradó” “entiendo lo que quieres decir” “te escucho”, entre otras. La frase es solo para reafirmarle a tu hijo que estas allí y que lo entiendes.
  7. Escuchar todavía un poco más allá de las palabras: intenta siempre descubrir el sentimiento desde el cual tu hijo te envía el mensaje. Muchas veces no es el mensaje como tal sino la emoción desde donde se transmite. Si te ubicas en la emoción y practicas la empatía, logras una conexión real y de mucho beneficio con tu hijo.

 

Msc. Loreana Bello

Especialista en Neuropsicopedagogía Infantil

Magister en Orientación de la Conducta

Psico-Orientadora