Dejemos de darnos por satisfechos/as. Tenemos 30 por ciento de mujeres en juntas directivas, y 20 por ciento de mujeres CEOS, y eso parece parecernos satisfactorio.

¡Seamos el poder que proclamamos!

¡Seamos el poder que proclamamos!

Por: Maria Adelaida Perdomo

No es capricho que las feministas  insistamos en el acceso de las mujeres al poder. De hecho, hace 5 años cuando mi socia y yo comenzamos Aequales, nos hicimos la pregunta ¿cuál es el vacío que debemos llenar en términos de equidad de género? ¿qué genera más impacto?; y pensamos en trabajar con mujeres víctimas de violencia de género; promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; promover la autonomía económica de las mujeres; etc. Todos por supuesto aún por resolver y de suma importancia.

Pero entonces estábamos en una Escuela de Negocios en Washington, y como parte del programa que cursábamos nos llevaban a conocer a los (los) dirigentes de la OEA, del Departamento de Estado de EEUU, de la Universidad, del BID, el emprendedor más famoso de Latinoamérica, etc. Y rápidamente nos dimos cuenta que todo el poder latino en Washington era masculino. 

No fue casualidad que en el entretiempo nos devoráramos ‘Vayamos Adelante’, el aclamado libro de la Jefe de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, quien expone las barreras de las mujeres para llegar al poder y cómo combatirlas.

Nos quedó clarísimo que las decisiones de inversión, financiamiento, direccionamiento de política, y en general las decisiones de prioridades y del futuro de nuestra región las tomaban los hombres. Y ya sabemos históricamente qué pasa cuando las decisiones las toman los hombres. Las toman desde su perspectiva, desde su lugar en el mundo, desde su privilegio, y el privilegio es ciego. No se ve más allá de él, no permite ver que hay otras maneras de habitar el mundo y otras necesidades y otros riesgos. Niega lo que no vive.

Es así como entonces tomamos la decisión de que Aequales sería la primera organización en Latinoamérica que se enfocara en el liderazgo de las mujeres. Y no en cualquier liderazgo, sino en el alto liderazgo de las organizaciones, públicas y privadas de nuestra región. Es por eso que el Ranking PAR, la medición que hacemos anualmente de las condiciones de equidad de género en las organizaciones, asigna mayores puntajes para las empresas con mujeres en la cima. Es a propósito, porque sabemos que primero es lo más difícil (porque a las mujeres nos cuesta hacernos al poder, no nos creemos capaces, y porque muchas veces no creen en nuestras capacidades de liderazgo), y segundo porque sabemos que es desde ahí que se cambian las cosas hacia abajo y horizontalmente.

Quiero ser enfática: la causa tiene que estar donde está el poder y donde están los recursos. El cambio tiene que pasar por ahí. Es a partir del cambio reciente de los CEOs y de las Juntas Directivas de las empresas que la equidad de género es un tema vigente que además genera réditos reputacionales y financieros. Es tan simple como que alguien tome una decisión y esa decisión es política y además es estrategia y además es financiada. Como dicen los gringos, ‘pur your money where your mouth is’.

Como activista, pero además como CEO, yo no comparto conversaciones de equidad de género organizadas por organizaciones y personas poderosas donde no se discuta sobre y desde el poder, donde no se le dé el status adecuado al tema. Donde no se cuestione el poder.

Dejemos de darnos por satisfechos/as con las cifras que tenemos. Según el Ranking PAR 2019, tenemos 30 por ciento de mujeres en juntas directivas, y 20 por ciento de mujeres CEOS, y eso parece parecernos satisfactorio. No va a haber paridad en las organizaciones en general si no hay mujeres referentes en el poder y si no hay mujeres tomando decisiones para ellas y para otras mujeres. 

Pero además, está demostrado que cuando hay más de 30 por ciento de mujeres en posiciones de liderazgo, disminuye el acoso sexual y la discriminación hacia las mujeres, y se toma con seriedad su opinión, antes no. Antes seguimos siendo minoría, seguimos estando en desventaja, seguimos siendo interrumpidas y nos siguen pidiendo que sirvamos el tinto y que pasemos la presentación.

Necesitamos suficiente masa crítica de mujeres en el poder para importar, para imponer nuestra voz, (o nuestras voces, pues las mujeres somos supremamente diversas), para poner sobre la mesa que no es normal tener tan pocas mujeres al mando y que ya es hora.

Abordemos el lío de las mujeres y el poder de frente, con medidas, indicadores y verdades, asumámonos responsables y dejemos de esperar a que esto ocurra por inercia. Tengamos las conversaciones difíciles dentro de nuestras organizaciones y las entidades de poder a las que pertenezcamos. Seamos masivamente valientes para que la conversación sea la norma. Que lo raro y lo vergonzoso y lo riesgoso sea no tener mujeres en juntas directivas, ni en comités directivos, ni en despachos.  Postulemonos como mujeres a estos cargos. 

Seamos el poder que proclamamos. 

Fuente: La Silla Llena, Red de las Mujeres