Día de la Mujer Rural

comunicadora: Lorena Ruiz Vásquez    comunicadora: Daniela Arbelaez López    practicante de comunicaciones: Nini Joana Morales Cardona 

Mujer Rural

En el año 2007, la Asamblea General de la ONU estableció    que cada 15 de octubre se reconocerá a las mujeres rurales del mundo, por su decisiva participación dentro de la economía y el desarrollo de las regiones. En la resolución 62/136 se consagra que son las Mujeres Rurales el eje central del desarrollo, además de que tienen un rol fundamental en la seguridad alimentaria de los seres humanos. Desde entonces cada ha tenido una periodicidad anual que ha posibilitado el reconocimiento de las mujeres rurales y su decisivo trabajo en todos los países, tal como lo expresó en el año 2010 el Secretario General De Las Naciones Unidas Ban Ki-moon: ““Reconocemos las importantes contribuciones de las mujeres rurales, incluidas las mujeres indígenas, al desarrollo. Las mujeres rurales son agricultoras, pescadoras, ganaderas y empresarias; depositarias de identidades étnicas, conocimientos tradicionales y prácticas sostenibles; cuidadoras, madres y tutoras” 

 

Fuente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según Las Naciones Unidas, las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola. Dentro de la economía global, la mujer juega un papel fundamental al momento de garantizar la seguridad alimentaria, pues es quien pone la mano de obra dentro y fuera de sus comunidades. Según datos de la FAO, las mujeres producen entre el 60 y el 80% de los alimentos de los países en desarrollo, lo que corresponde a la mitad de la producción a nivel mundial. La producción de las mujeres rurales tiene como objetivo sembrar, labrar y cosechar la tierra, asegurando la alimentación de gran parte de la población, así como la formación de las nuevas generaciones y la educación de sus comunidades en el ámbito agrícola.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Colombia más de 5.442.241 de mujeres habitan en las zonas rurales

de las cuales el 20% corresponde a población indígena, el 53.1% afrodescendiente, el 46.4% palenqueras, el 0.2% raizales y el 0.1% del pueblo gitano, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
 
Las mujeres rurales, la mayoría de bajos ingresos, han contribuido a las actividades productivas como la agricultura, la seguridad alimentaria, la industria artesanal y las labores domésticas. Además, se han visto obligadas a aumentar su carga de trabajo y a asumir importantes funciones de toma de decisión y plena responsabilidad del hogar y del campo, debido a la migración y poca participación del hombre en estos procesos.
 
Por lo anterior, en el país se han propuesto numerosas acciones para las mujeres como mecanismo para mejorar el bienestar de sus hijos y permitirles ganar un nivel de autonomía e independencia, de ahí parte la necesidad de apostar a los proyectos productivos que permiten que su participación, sea vea reflejada en el empoderamiento personal y colectivo.
 

 

 

 

 

 

 

En Antioquia y en general en todo el país, mujeres y hombres del campo tienen carencias considerables en materia de necesidades básicas insatisfechas

sin embargo, a la hora de comparar en la repartición de las actividades del hogar, el trabajo del campo y los ingresos, son las mujeres las que tienen mayores desventajas. 

Para reducir estas diferencias, se están desarrollando en el departamento acciones, en articulación con el sector público, privado y organismos internacionales, tales como: procesos de formación, asesoría, equipamiento y atención a las violencias de género, a fin de proporcionar cooperación técnica y financiera alrededor de la creación y fortalecimiento de proyectos productivos del campo, que permitan la seguridad alimentaria y económica de las mujeres, el aumento del consumo per-cápita de las familias, la mejora en los indicadores nutricionales, comercialización de productos agropecuarios y en general la protección de los derechos de las poblaciones más vulnerables. 
 

 

 

 

 

 

 

El Proyecto Siembra, es una iniciativa de la Gobernación de Antioquia

para el fortalecimiento de la seguridad alimentaria y sostenibilidad, dirigido a mujeres afectadas por el conflicto armado y en situación de extrema pobreza en el campo. 
Las granjas y sus asociadas tienen la capacidad de producir, consumir, comercializar y mantener un sistema productivo que les permita mejorar la calidad de vida de sus familias, disminuir la inseguridad alimentaria y la interacción permanente con el mercado.  
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El proyecto Siembra busca la creación y el fortalecimiento de la base social

para la articulación a cadenas productivas con enfoque de género; hábitos alimentarios saludables, producción con tendencia a la bioagricultura, la producción más limpia con la aplicación de las BPM (Buenas Prácticas de Manejo), producción para autoconsumo y aumento del consumo per-cápita, postcosecha, comercialización y el fortalecimiento organizacional - empresarial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El programa Siembra también brinda capacitación, información y formación integral

a todas las mujeres inscritas en los proyectos, que les posibilite su empoderamiento y habilitación para una real y efectiva participación comunitaria, que contribuya al desarrollo personal, local y subregional, con el propósito de manejar los ingresos generados por la comercialización, que les permita alcanzar las metas relacionadas con la independencia económica y laboral, con lo que lograrán desarrollar su proyecto de vida y responder con calidad por el bienestar de sus familias.

 

 

 

 

 

 

 

GRANJA NUEVA ESPERANZA

Y la vida sigue su paso, dejando atrás las vicisitudes, posibilitado que las mujeres se reinventen y con toda la fuerza que parte de sus almas invencibles, levantan sus territorios con la esperanza de una vida diferente. La nueva Esperanza es el trabajo de mujeres resilientes del municipio de Cáceres, que buscan oportunidades para ellas y sus familias.

 

Un galpón de más de 100 gallinas ponedoras fortalecidas con el alimento del campo, producido por ellas mismas. La tierra que les ha sido arrebatada tantas veces, es ahora el cimiento para reconstruir su seguridad alimentaria y emprender el camino hacia un futuro en el que estas mujeres y sus familias cumplan los sueños que anhelan. 

 

Manos labradoras, talladas por la dureza del trabajo; manos que cuentan historias de resistencia y constancia en cada una de sus heridas; la fuerza incalculable que le impregnan a la pala y el pico, para que de la tierra brote la vida. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRANJA AGROECOLÓGICA DE PAZ

Asmuprosan, organización de mujeres en la vereda las Lajas del municipio de San Juan de Urabá, constituida como una granja Agroecológica de paz, se organiza para proporcionarle al municipio no solo el alimento, también aporta a la inclusión y la construcción de una región más incluyente y equitativa.

 

La gestión con diferentes entidades territoriales y regionales, la formación y la capacitación son la constante para estas mujeres y familias, que ven en el campo la realización y materialización de sus ideas emprendedoras. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL BAGRE

Lo que antes fuera un campo de miedo, ahora es un campo organizado para la piscicultura y la agricultura dirigido por mujeres cabeza de hogar, víctimas del conflicto armado. Han sido la tierra y los animales los que han dado un nuevo comienzo en el Bajo Cauca Antioqueño que atestigua una historia, en donde las mujeres reconstruyen el territorio.