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Mujeres Asociadas ¡Adelante!

Por: Laura Valentina Cardona Correa

Realización audiovisual: Carolina del Castillo

Diseño: Paula Pulgarín

¡Adelante!

Asociaciones de mujeres de Antioquia fortaleciéndose

 

Desde el 2016 inició Mujeres Asociadas ¡Adelante! un programa de la Secretaría de las Mujeres  que acompaña y fortalece la asociatividad de las mujeres en Antioquia. Han sido 4 años logrando empoderar a las mujeres asociadas económica, social y comunitariamente, formándolas y apoyándolas en su proceso organizativo y productivo.

 

 

Mujeres Asociadas Autonomía y empoderamiento económico, social y comunitario

 

 

 

Desde el 2016, el programa Mujeres Asociadas ¡Adelante! consolidó el Plan departamental para la promoción, formalización y fortalecimiento de las organizaciones de mujeres, para así fortalecer la asociatividad de las mujeres en Antioquia, mediante el desarrollo de capacidades administrativas, tecnológicas, productivas y financieras, dirigidas a consolidar su autonomía económica.

En un primer momento, se hizo una caracterización de las organizaciones de mujeres existentes en el departamento de Antioquia, y una vez conocidas se realizó una prueba piloto en las subregiones de Suroeste y Norte del departamento.

Para el 2017, la Secretaría de las Mujeres de Antioquia realizó un convenio de asociación con la Fundación Bolívar Davivienda a través de su programa Aflora, que generó una ruta de desarrollo de competencias para acompañar a las organizaciones sociales en su proceso de maduración, buscando que su capacidad de gestión fuera suficiente para ser sostenibles y de alto impacto en la región donde operan.

A partir de ese momento, se ha trabajado conjuntamente para fortalecer la asociatividad de las mujeres en Antioquia, acompañando desde la secretaría su proceso asociativo y de fortalecimiento, y desde Aflora su proceso de formación y crecimiento como organizaciones.

 

 

 

 

 

Mujeres Asociadas Motor para el desarrollo social en sus territorios

Esta es la historia de dos mujeres, Damaris Restrepo, representante legal de la Corporación Germinar Futuro, y Guiovana Arango, representante legal de la Corporación Semillas de Progreso, ambas trabajan con víctimas y personas en situación de vulnerabilidad apoyando sus procesos y transformando sus vidas por medio de sus asociaciones.

 

“¿Qué especialización tiene usted?”, le preguntan, “yo soy especialista en atender a mi gente”, dice Damaris Restrepo, lideresa y socia de la Corporación Germinar Futuro de Bello, Antioquia.

La asociación Germinar Futuro acompaña a las víctimas de desplazamiento y a personas vulnerables en sus procesos, los escucha y gestiona jurídica y legalmente la obtención de los beneficios sociales y económicos para ellas como víctimas.

Es duro y muy complejo como víctima acompañar a otras víctimas, pero por eso lo hago, “sé que se siente y tengo el dolor, esto me moviliza”, cuenta ella.

 

“Un día que yo no atienda a una víctima no soy Damaris”, cuenta Damaris Restrepo.

 

Desde el 2009 Damaris acompaña a personas vulnerables y víctimas en sus procesos. Para el 2005, vio la oportunidad de legalizar la corporación sin ánimo de lucro junto con su socio John Jairo Quiroz Quiroz. Desde entonces, la corporación tiene dos líneas de trabajo, el acompañamiento a víctimas con asesorías, visitas, realización de derechos de petición, tutelas, desacatos para que ellas puedan acceder a recursos, indemnizaciones, ayudas humanitarias, recursos para vivienda, proyectos productivos, y todos aquellos beneficios gubernamentales que hay para ellas. Todo un portafolio al servicio de la justicia social y sin costo alguno.

Como técnica en salud y seguridad en el trabajo, tiene una segunda línea certificada dentro de la corporación en la cual, junto a su socio, capacitan a las empresas, documentan los sistemas de gestión de salud y seguridad en el trabajo, y comercializan elementos de protección personal y software de seguridad y salud en el trabajo, que es una línea que los apoya económicamente.

Como asociación, han tenido mayor credibilidad y han podido gestionar legalmente diferentes procesos para las víctimas. Ella hace parte de Aflora, una alianza entre la Fundación Bolívar Davivienda y la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia.

“Aflora y la secretaría han sido un apoyo muy grande para las mujeres, porque nos enseñan el empeoramiento, no solo social o jurídico, sino también político”. Aflora es una garantía para nosotros como asociación, para que dentro de unos años la corporación pueda crecer más, afirma Damaris.

Desde la Secretaría de las Mujeres de Antioquia, bajo su línea de trabajo Mujeres Asociadas ¡Adelante!, fortalecen la asociatividad de las mujeres en Antioquia, mediante el desarrollo de capacidades técnicas, jurídicas, administrativas, productivas y financieras para garantizar su auto sostenibilidad y autonomía.

El programa, durante estos 4 años ha atendido más de 300 asociaciones, las cuales hacen parte del programa Aflora, esta puso a disposición su plataforma educativa virtual, a través de la cual cada organización realiza su proceso de fortalecimiento y maduración según sus necesidades e intereses. Además, desde la plataforma de Aflora, las asociaciones pueden obtener diferentes recursos y beneficios, como acceso a convocatorias, consultorías con expertos, proyectos, formación, becas, entre otros.

Uno de los mayores beneficios que ha encontrado Damaris al hacer parte de Aflora es la formación que ha recibido, las capacitaciones y cursos gratuitos a los cuales ha accedido. “Yo como Damaris no hubiera avanzado tanto y me siento muy feliz de verme aprendiendo algo nuevo cada día”, afirma ella.

“Mi vida es la labor social”, por eso trato de capacitarme todos los días, de acompañar y visitar a las víctimas, de gestionar recursos para ellas, de generar alianzas y acompañamiento con otras entidades, como con la Comisión de la Verdad o la Unidad de búsqueda, cuenta Damaris.

 

“Un propósito central de la asociatividad es que se desarrollen iniciativas en las que se aprovechen de manera efectiva y eficiente los beneficios derivados de la facultad social de sumar esfuerzos y compartir ideales a través de la asociación”, María Eugenia Pérez Zea, Presidenta del Consejo de Administración de la Asociación Colombiana de Cooperativas, Ascoop.

 

Como Germinar Futuro, Semillas de Progreso ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, ambas en Bello, ayudando a la población víctima desde distintas dimensiones.

Hace doce años se constituyó la corporación Semillas de Progreso. A cargo de la psicóloga social comunitaria Guiovana Arango, esta organización ha sembrado semillas en diferentes comunidades desde entonces.

Al terminar su carrera, en el 2005, el trabajo con la comunidad se convirtió en su vocación.

 

“Yo creo que para empoderar a la sociedad primero hay que empoderar a la mujer”, afirma Guiovana.

 

Su corporación trabaja con personas en situación de vulnerabilidad y las fortalece en sus procesos de empoderamiento comunitario. Al principio, inició trabajando con La García, un barrio de invasión junto a la quebrada La García, en Bello. Allí quiso trabajar con los jóvenes pero se dio cuenta que la mejor forma de impactarlos era por medio de sus madres, “porque la mujer en nuestra sociedad es protagonista. Somos una cultura de fácil abandono por parte del padre”, afirma ella. Así que quiso realizar capacitaciones, orientaciones o charlas sobre la autoestima y acompañamiento a las madres de la comunidad.

 

“…la asociatividad como fuente de desarrollo socioeconómico y como un modelo generador de capital social; elemento indispensable para llevar a cabo cualquier tipo de iniciativa que promueva la creación de espacios para la cooperación entre personas, instituciones y distintos actores que trabajan enfrentando los retos de desarrollo en los territorios”, Agencia Presidencial de Cooperación.

 

 “Después de muchos intentos fallidos de convocar a las mujeres, una lideresa de la comunidad me explicó que en las comunidades el oído está en el bolsillo, ellas no van a ir a escuchar una charla de dos horas sin tener una aguapanela para darle a sus hijos”. Desde ese momento ella pensó en una estrategia atrayente para las mujeres, y creó mecanismos para generar un emprendimiento y trabajar con las mujeres.

“Empezamos a hacer muñecas y esto se convirtió en un movimiento muy bonito, porque tratando de hacerlas para que las mujeres las pudieran vender, me encontré con que las manualidades y el arte son sanadores. Estas mujeres que eran antagonistas, violentas, que se agredían entre ellas, cosiendo, pintando, bordando, empezaron a tejer sus historias, a llorarse, a consolarse, y se generó una sinergia muy grande entre ellas, y fue todo un éxito”, cuenta Guiovana. Desde allí, empezó a sembrar algunas semillas de empoderamiento por medio de pequeños emprendimientos.

 

“…podemos reconocer a los esquemas asociativos, como una forma de facilitar el desarrollo de las ventajas competitivas de cada uno de los integrantes, que contribuye a su sostenibilidad y posibilidad de desarrollo y crecimiento”, Instituto de Investigaciones Económicas de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional del Rosario.

 

Acompañando a diferentes comunidades llegó a Nueva Jerusalén, un asentamiento en Bello de extrema vulnerabilidad, en donde hace 4 años acompaña los procesos de empoderamiento y emprendimiento de 25 mujeres de este barrio.

Desde entonces, Guiovana las acompaña cada viernes y apoya sus pequeños proyectos, les brinda los recursos para realizar manualidades y mes a mes emprenden un nuevo proyecto como colectivo.

Hace dos años, ella cuenta con el apoyo de la Secretaría de las Mujeres de Antioquia, “han invitado a mis mujeres a capacitaciones, a encuentros de mujeres”, y la constructora de esta zona, Rosa Arrieta, ha sido fundamental en este proceso, cuenta ella, “ha sido nuestra madrina y nuestra aliada porque en temas de formación siempre ha tenido en cuenta a mis mujeres”.

Gracias al liderazgo de Guiovana, para el 2018 fue postulada como Antioqueña de Oro en la categoría Social, la cual ganó su nominación con su proyecto Tejedoras de Paz, que apuntaba a fortalecer las habilidades sociales y ocupacionales de las mujeres en condiciones de extrema pobreza para empoderarlas, adueñarlas de su vida y capacidad de transformarla por sí mismas.

“Ellas antes no se sentían reconocidas, se sentían invisibles”. Ahora se sienten importantes, reconocidas como comunidad ante la gobernación y ese reconocimiento por parte del estado y sentirse parte de, es consecuencia de la compañía y apoyo de la Secretaría de las Mujeres. “Eso ha generado un impacto muy grande para ellas como comunidad”, comenta Guiovana.

Este ha sido su trabajo constante con las mujeres de Nueva Jerusalén, que al igual que Germinar Futuro, el apoyo de la secretaría les ha ayudado en su labor. “Mis mujeres se han convertido en lideresas dentro de su comunidad. Me gusta mucho porque ahora ellas tienen una conciencia como actores sociales generadoras de cambio. Ellas son las que convocan, las que movilizan, las protagonistas”, afirma Guiovana,

“Ellas han construido un espacio de empoderamiento comunitario en el que ellas son lideresas, y yo siento que mis mujeres le han dado un sentido trascendental a mi vida, y eso no tiene precio”.

 

Mujeres de la Corporación Semillas de Progreso, Bello, Antioquia.