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Ninguna niña es sucia por menstruar

Ninguna niña es sucia por menstruar

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Es absurdo tener que titular este escrito de esta forma, pero se hace necesario en un mundo en el que continúan imperando los tabús, el desconocimiento, la desinformación y el desprecio por el cuerpo de las mujeres, situaciones estas que tienen sus simientes en discursos religiosos que la ciencia no ha alcanzado a civilizar (tampoco le interesa) y del cual el único beneficiario es el gran capitalismo.

Miles de mujeres y niñas en el mundo han sido humilladas, despreciadas y aisladas por causa de la menstruación. Las escuelas no constituyen un espacio seguro que provea condiciones dignas para la vivencia menstrual, se hace común encontrar que el personal docente no está preparado para un acompañamiento asertivo y adecuado en este tema y en ocasiones se limitan a reproducir los prejuicios y tabúes aprendidos a nivel familiar o cultural, situación que históricamente ha dado lugar al ausentismo escolar de las niñas, principalmente en poblaciones de bajos recursos económicos pero no exclusivamente.

Lo acontecido en la escuela Kabiangek de la localidad de Bomet en Kenia, además de ser un acto despreciable, es un reflejo de lo que acontece en el mundo y hago énfasis en esto porque muchas personas estarán pensando que lo sucedido en esta región africana es por falta de “civilización”, que eso pasa solo en comunidades negras, indígenas y “pobres” que carecen de educación. Quiero recordar entonces, que en el 2018 una niña de 11 años en Gran Bretaña tuvo que permanecer en clase empapada de sangre tras experimentar su menarca, porque la profesora le impidió ir al baño a cambiarse; en el año 2017 se supo de una niña de 12 años en la India que se lanzó de un edificio después de que su profesora la avergonzara obligándola a levantarse su vestimenta y mostrar la mancha a sus compañeros de clase; recientemente una profesora del interior de São Paulo, en Brasil, me escribió para contarme que en su escuela un chico robó la toalla sanitaria de una chica, seguidamente la pintó de rojo y luego se la pasó por el rostro a la joven humillándola en el salón de clases, por suerte la chica está siendo atendida y la situación también.

Es por esto que hoy levanto mi voz para reclamar educación menstrual, una que sea construida por mujeres en los territorios y no por la industria de las femcare; una educación menstrual que subvierta y que transforme las estructuras, que vaya más allá de proveer insumos para la gestión menstrual, rompiendo los mandatos y pactos patriarcales que nos disciplinaron para no nombrar, para no hablar del tema, para no incomodar.

Por Jackline chepngeno, por todas las niñas y mujeres que han sido humilladas y avergonzadas por menstruar, por todas las que padecen a causa de dolor o por no tener insumos de gestión menstrual, por todas las que teniendo insumos padecen a nivel social y emocional, por todas las que son aisladas de sus comunidades religiosas, por todas las que suprimen las menstruación para poder habitar un mundo masculino y amenstrual, por todas las que trabajan en las maquilas usando pañales porque ir al baño representa un centavo menos y a veces no se completa para el pan,  por todas las que fueron censuradas, oprimidas y rechazadas… estamos decididas a ganar la revolución menstrual!

Autora:

Carolina Ramírez Vásquez, Psicóloga y educadora menstrual. Creadora de Princesas Menstruantes-Proyecto Latinoamericano de Educación Menstrual. @caro_educadoramenstrual

 

 

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Facebook @princesasmenstruantes

Carolina Ramírez Vásquez, Antioqueña de Oro 2019-Sueños Realizados, Categoría Social y Política

Categoría noticia: 
Internacionales